En el Parque Nacional del Manu se implementan diversas medidas para garantizar la seguridad de los viajeros, debido a su ubicación remota y la sensibilidad de sus ecosistemas. Entre las principales acciones están:
- Control de acceso y guías autorizados: El ingreso al parque está regulado por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), y es obligatorio contar con guías certificados. Los guías están entrenados para garantizar la seguridad y minimizar el impacto ambiental.
- Rutas establecidas y permisos: Solo se permite el acceso a ciertas áreas del parque, y los viajeros deben seguir rutas autorizadas. Se requiere un permiso previo para ingresar a las zonas de conservación estricta, garantizando así que los ecosistemas vulnerables no sean perturbados.
- Normas de conducta: Los visitantes deben cumplir con estrictas normas, como evitar dejar residuos, no alimentar a los animales y no interactuar con especies silvestres para preservar tanto la fauna como la seguridad de las personas.
- Vacunación recomendada: Aunque no se han reportado casos recientes, se recomienda la vacunación contra la fiebre amarilla y la profilaxis contra la malaria para quienes pasen periodos prolongados en la selva, como medida preventiva.
- Infraestructura básica: Aunque el parque es bastante remoto y primitivo en cuanto a infraestructura, los campamentos y lodges dentro de las zonas accesibles para turistas cuentan con medidas de seguridad, como botiquines de primeros auxilios y equipos de comunicación en caso de emergencias.
- Supervisión y monitoreo: Equipos de guardaparques patrullan las áreas abiertas al turismo para supervisar las actividades de los visitantes y asegurar el cumplimiento de las regulaciones. Además, se monitorean las condiciones ambientales para evitar riesgos como incendios o inundaciones.
Estas medidas están diseñadas para proteger tanto a los viajeros como al ecosistema frágil del Parque Nacional del Manu.